Mártires Institucionales
En estos 79 años nuestro personal ha asumido
que el profesionalismo y la renovación de los conocimientos criminalísticos
son las llaves del éxito en cualquier proceso investigativo. Los
frutos de esta experiencia nos han permitido aclarar los casos policiales
más emblemáticos del último siglo.
El próximo 19 de junio de 2013 la Policía
de Investigaciones de Chile, PDI, celebrará 80 años de
vida. Fecha trascendental y significativa para el país, pero por
sobre todo, para los hombres y mujeres que durante casi ocho décadas
han servido a la nación desde una de las instituciones policiales
más valoradas y reconocidas por la ciudadanía y la comunidad
internacional.
Espíritu de cuerpo, pujanza y una búsqueda
permanente de la verdad son los sellos que resaltan en los años
de vida de esta institución.
LOS PRIMEROS PASOS
Las primeras señales de la Policía
Civil en Chile, se remontan al año 1864 cuando la Municipalidad
de Valparaíso decidió crear la Policía Secreta,
caracterizada por su reserva al momento de trabajar. Ese mismo año,
se creó la figura de los “guardias comisionados”,
origen de la Sección de Pesquisas y primer antecedente del nacimiento
de la Policía Civil. Para concretar sus investigaciones estos
guardias no usaban uniforme, el objetivo era pasar inadvertido entre
las personas, sello que según los historiadores, permanece y caracteriza
hasta el día de hoy a la Policía de Investigaciones de
Chile.
En la década del 70’, el guardia comisionado se convirtió en
un importante apoyo para el control del delito y la administración de
justicia, razón por la que el intendente de Santiago de la década,
Benjamín Vicuña Mackenna, propuso adoptar como modelo policial
a seguir el del “agent de la sûrete” de Paris, Francia, país
del cual también se tomó la estructura administrativa, de hecho
la denominación de cargos que perduran hasta hoy “inspecteur,
commissaire, préfet”, fueron tomados de ese cuerpo policial.
Al finalizar el siglo XIX, la sociedad fue testigo
de una serie de cambios, de los cuales también fue partícipe
la Policía, adoptando procedimientos que la pondrían a
la vanguardia en Latinoamérica en el uso de nuevas técnicas
de identificación, pues se comenzó a utilizar la fotografía
para identificar a los delincuentes. De esta forma, Chile se convirtió en
el primer país de América Latina en confeccionar una “galería
de delincuentes”.
Mientras se avanzaba en medicina legal, sistema
carcelario y leyes, poco a poco el agente de pesquisas adquirió su
propia identidad y reconocimiento social, empleando técnicas apropiadas
y un método científico. Factor clave para frenar a la delincuencia
que en ese entonces, aumentó por una progresiva concentración
urbana.
En 1889 se creó la Sección Pesquisas
y luego en 1896 las Policías Fiscales, siendo parte de éstas
la Sección de Orden ( con actuaciones orientadas a la prevención,
vigilancia y al patrullaje urbano y rural –uniformado-) y la Sección
de Seguridad, la que cumplía objetivos judiciales, investigando
delitos, aprehendiendo delincuentes y obteniendo evidencias que se proporcionaban
como pruebas a los magistrados del crimen, lo que definió claramente
su carácter investigativo y civil, por cuanto se mantuvo “el
pasar desapercibidos para lograr sus objetivos”, instaurado 32
años antes, ya que el sigilo y la reserva no sólo caracterizaban
su actuación, sino que también garantizaban su éxito.
Esta Sección contó con 75 agentes, un fotógrafo
y dos telefonistas.
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Otro hecho importante ocurrido en la evolución
histórica de la Policía, fue la incorporación de
la mujer a la función policial, en 1896 se ingresaron las tres
primeras mujeres agentes, cuya misión estuvo orientada a la investigación
de delitos de connotación sexual.
El fin del siglo XIX y comienzos del XX, puso
en evidencia los progresos científicos logrados por la acción
policial, primero con el perfeccionamiento de la identificación
criminal con la fotografía y luego con la utilización de
la antropometría de Bertillón y la Dactiloscopía
de Vucetich, utilización de la planimetría para estudiar
el Sitio de Suceso, junto a los avances del Derecho Penal y de la Criminología,
orientaron la opción por la “Policía Científica” como
modelo profesional de los agentes, lo que los distinguía y diferenciaba
de la policía uniformada. Asimismo, se comenzó a generalizar
el anglicismo “Detective” para referirse al agente de seguridad.
También se comenzó a utilizar el manual de criminalística
denominado “Las Investigaciones del Delito”, antecedente
inédito en América Latina para la época, escrito
por el abogado y agente Ventura Maturana Barahona, hecho que anunció el
desarrollo de la Criminalística como pilar fundamental para el
investigador.
Después de un breve período en que
la Sección de Seguridad fue parte de Carabineros de Chile (institución
creada en 1927) manteniendo su carácter investigativo de civil,
se dictó el Decreto Supremo Nº 5.115 del 26 de diciembre
de 1932, que la separó de Carabineros y la declaró en reorganización,
posteriormente la Ley Nº 5.180 del 19 de junio de 1933, que consagró la
autonomía administrativa del servicio, estableciendo que los Servicios
de Investigaciones, Identificación y Pasaportes eran una sola
repartición de carácter civil, dependiente del Ministerio
del Interior.
La decisión gubernamental de dar autonomía
a los Servicios de Investigaciones, reconociendo su identidad profesional
en el sistema policial, abrió una nueva etapa en la historia de
la policía, la que se comenzó a consolidar como institución
sentando las bases de su estructura administrativa y marco legal, protagonizando
importantes avances profesionales, iniciándose la creación
de unidades policiales a lo largo del país; el 20 de junio de
1933 se establecieron comisarías en Arica, Iquique, Antofagasta,
Calama, Tocopilla, Copiapó, Chañaral, La Serena, Coquimbo,
Ovalle, Valparaíso, Viña del Mar, Limache, San Felipe y
Los Andes. En Santiago, las de Manuel Rodríguez, Plaza Almagro,
San Bernardo, Buín, Puente Alto, Melipilla y del Puerto de San
Antonio, además de las comisarías de Curicó, Talca,
San Javier, Constitución, Linares, Parral, Cauquenes, Los Ángeles,
Lebu, Tomé, Lota, Talcahuano, Temuco, Victoria, Algol, Traiguén,
Lautaro, Valdivia, Osorno, La Unión, Puerto Varas, Ancud, Castro,
Puerto Aysén, Punta Arenas y Puerto Natales. Esta explosiva expansión
fue el crecimiento más rápido y repentino que ha vivido
la institución, constituyéndose en un esfuerzo de organización
y presencia geográfica que no ha protagonizado otra institución
del Estado en tan breve tiempo con recursos tan escasos.
Sumado a lo anterior, se dictó su primer
Reglamento Orgánico, comenzó a funcionar la Escuela Técnica,
se dictó el Primer Reglamento de Placas (D.S. Nº 1854), estableciéndose
la primera placa de servicio. Se creó la Revista mensual “Detective”,
precursora de la posterior Revista Criminológica y Policía
Científica y de la actual revista institucional.
En el año 1934, Lucía Moreno y Olga
Streeter son las primeras mujeres en ingresar a la institución.
El 28 de agosto de 1935 se creó el Departamento Criminológico –actual
Laboratorio de Criminalística- , con un archivo dactiloscópico
monodactilar –con el registro de 3 mil delincuentes-, laboratorio fotográfico,
archivo de apodos y una sección de dibujo lineal. En 1936, los expertos
del Departamento habían creado una clave dactiloscópica y un
plan graficado para investigar el delito de homicidio, reforzando el carácter
científico a la Policía. Durante ese año se inicia también
la estadística criminal.
El 4 de febrero de 1938, se dicta la Ley Nº 6180,
cuerpo legal de gran importancia para el Servicio de Investigaciones,
puesto que le dio una configuración definitiva y sirvió de
base a las posteriores leyes relativas a la institución.
El 30 de diciembre de 1942, se dictó el
D.S. Nº 51/7102 que estableció la separación del Servicio
de Investigaciones del de Identificación y Pasaportes, el que
pasaría llamarse Dirección General del Registro Civil Nacional
dependiente del Ministerio de Justicia, y a su vez creó la Dirección
General de Investigaciones.
En 1946, Chile es invitado a participar en Interpol,
ratificado en el año 1948 y ya desde 1950 es miembro activo, siendo
designada la Policía de Investigaciones como único representante
de la policía chilena, ante este organismo internacional que tiene
su sede en Lyon, Francia.
El año 1947 se creó la Brigada Preventiva
Móvil. En el año 1948, se propuso la creación de
Brigadas Especializadas, con el fin de enfrentar en una forma eficiente
y técnica el problema de la criminalidad. De esta forma, el 22
de febrero de 1949 se fundó la Brigada de Homicidios, el 7 de
abril del mismo año, se crea la Brigada contra la Especulación
y el 1 de enero de 1952 la Brigada de Estafas y Delitos contra la Fe
Pública, siendo éstas las precursoras de las unidades especializadas
de la Policía Civil.
Un hito en la historia institucional fue el nombramiento
del primer detective de carrera como Director General. El 1 de mayo de
1958 el prefecto Roberto Schmied Marambio, asumió el cargo hasta
el 1 de octubre del mismo año.
En 1963 la Ley Nº 15.143 estableció que
el empleo de la denominación “Detective”, sólo
podía ser usada por personal del servicio con el respectivo nombramiento.
El mismo año entró en uso la segunda placa de servicio.
En septiembre de 1974 la institución pasó a
depender del Ministerio de Defensa y se creó la Subsecretaría
de Investigaciones.
En 1979 se dictó el Decreto Ley Nº 2460
el que estableció la Ley Orgánica de la Policía
de Investigaciones, la que en su art. 1º establece que “La
Policía de Investigaciones es una institución de carácter
profesional, técnico y científico, integrante de las Fuerzas
de Orden, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional.
El año 1982, la Escuela cambió su
denominación a “Escuela de Investigaciones Policiales, Presidente
Arturo Alessandri Palma”, y en 1984 la Ley Nº 18.322 cambió el
nombre de “Investigaciones de Chile” por “Policía
de Investigaciones de Chile”.
En 1986, entró en uso la tercera placa
de servicio, la que posteriormente en 1993 fue reemplazada por la actual
placa de servicio.
Por medio de la Orden General Nº 1.582 de mayo de 1998, el Director General
de la época, Nelson Mery Figueroa -segundo detective de carrera en ocupar
el cargo- instauró el Plan de Modernización Institucional, Fénix,
con el fin de satisfacer las demandas que implicaba el nuevo escenario democrático.
El mismo año, se logró la aprobación de la Ley de Plantas
y la reforma a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (Loce),
la que reconoció a la Academia Superior de Estudios Policiales y a la
Escuela de Investigaciones Policiales la facultad de otorgar títulos
profesionales y grados académicos, en su respectivo quehacer profesional.
En octubre del año 2003, el Gobierno del
Presidente Ricardo Lagos Escobar, en reconocimiento a la gestión
y profesionalismo de la Policía de Investigaciones, nombra como
Director General al prefecto jefe de Educación, Arturo Herrera
Verdugo, convirtiéndose en el tercer detective de carrera en ocupar
el cargo.
El 30 de diciembre de 2004, se promulgó la
Ley Nº 19.987 que modificó la Ley Orgánica de la Policía
de Investigaciones de Chile respecto de la designación del Director
General de la institución. En ella se estableció que quien
ocupe el cargo de la Policía Civil deberá ser un detective
de carrera con el grado de prefecto inspector o prefecto general, elegido
entre las primeras ocho antigüedades.
El 13 de enero de 2005 la Policía de Investigaciones
de Chile se convirtió en la primera organización policial
de Latinoamérica en autoimponerse metas de gestión, a través
de la promulgación de la Orden General Nº 2040, hecho que
le ha significado el reconocimiento de diversos actores de la sociedad.
El 20 de enero de 2006, por medio de la Orden
General Nº 2088, se instituyó el Plan Estratégico
de Desarrollo Institucional 2004-2010 o “Plan Minerva” con
el objetivo de mejorar los servicios policiales a través de una
gestión de calidad y convertirse al Bicentenario de la República
en una Policía de Alto Rendimiento. Su lanzamiento oficial se
concretó en abril del mismo año.
El 1 de marzo de 2006, el Ministerio de Educación,
a través del Decreto Exento Nº 228, incorporó como
efeméride en la calendarización escolar la celebración
del 19 de junio como el “Día de la Policía de Investigaciones
de Chile”.
El 22 de septiembre de 2006, el Director General
Arturo Herrera Verdugo, fue elegido como Vicepresidente para las Américas
de Interpol.
El 6 de diciembre de 2006, ingresaron a la Escuela
de Investigaciones Policiales los primeros 250 profesionales, quienes
después de un proceso de formación se convirtieron en los
primeros en formar el escalafón de Oficiales Policiales Profesionales.
El 18 de enero de 2008, la Policía de Investigaciones
de Chile y la Secretaría General de la Organización de
Estados Americanos (OEA), firmaron –en dependencias de la organización
internacional en Washington D.C., Estados Unidos- un importante acuerdo
de cooperación, destinado a fortalecer la capacitación
y las capacidades de los agentes policiales de los Estados Miembros.
El hecho, demostró el prestigio alcanzado por la Policía
Civil chilena en el contexto Latinoamericano.
En un hecho histórico, el 12 de febrero
de 2008, el Director General de la Policía de Investigaciones,
Arturo Herrera, fue ratificado como Presidente interino de INTERPOL,
la organización policial internacional más importante y
prestigiosa del mundo, integrada por 186 países miembros.
Fuente: “De la Policía
Secreta a la Policía Científica” y “La Policía
Científica El tránsito al siglo XXI”, de los autores
Roberto Hernández Ponce y Jule Salazar González.