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Policía de Investigaciones de Chile
81 años de Servicio al país en la Investigación Criminalística

Mártires Institucionales

En estos 81 años nuestro personal ha asumido que el profesionalismo y la renovación de los conocimientos criminalísticos son las llaves del éxito en cualquier proceso investigativo. Los frutos de esta experiencia nos han permitido aclarar los casos policiales más emblemáticos del último siglo.

El próximo 19 de junio de 2015 la Policía de Investigaciones de Chile, PDI, celebrará 82 años de vida. Fecha trascendental y significativa para el país, pero por sobre todo, para los hombres y mujeres que durante casi ocho décadas han servido a la nación desde una de las instituciones policiales más valoradas y reconocidas por la ciudadanía y la comunidad internacional.

Espíritu de cuerpo, pujanza y una búsqueda permanente de la verdad son los sellos que resaltan en los años de vida de esta institución.

LOS PRIMEROS PASOS

Las primeras señales de la Policía Civil en Chile, se remontan al año 1864 cuando la Municipalidad de Valparaíso decidió crear la Policía Secreta, caracterizada por su reserva al momento de trabajar. Ese mismo año, se creó la figura de los “guardias comisionados”, origen de la Sección de Pesquisas y primer antecedente del nacimiento de la Policía Civil. Para concretar sus investigaciones estos guardias no usaban uniforme, el objetivo era pasar inadvertido entre las personas, sello que según los historiadores, permanece y caracteriza hasta el día de hoy a la Policía de Investigaciones de Chile.


En la década del 70’, el guardia comisionado se convirtió en un importante apoyo para el control del delito y la administración de justicia, razón por la que el intendente de Santiago de la década, Benjamín Vicuña Mackenna, propuso adoptar como modelo policial a seguir el del “agent de la sûrete” de Paris, Francia, país del cual también se tomó la estructura administrativa, de hecho la denominación de cargos que perduran hasta hoy “inspecteur, commissaire, préfet”, fueron tomados de ese cuerpo policial.

Al finalizar el siglo XIX, la sociedad fue testigo de una serie de cambios, de los cuales también fue partícipe la Policía, adoptando procedimientos que la pondrían a la vanguardia en Latinoamérica en el uso de nuevas técnicas de identificación, pues se comenzó a utilizar la fotografía para identificar a los delincuentes. De esta forma, Chile se convirtió en el primer país de América Latina en confeccionar una “galería de delincuentes”.

Mientras se avanzaba en medicina legal, sistema carcelario y leyes, poco a poco el agente de pesquisas adquirió su propia identidad y reconocimiento social, empleando técnicas apropiadas y un método científico. Factor clave para frenar a la delincuencia que en ese entonces, aumentó por una progresiva concentración urbana.

En 1889 se creó la Sección Pesquisas y luego en 1896 las Policías Fiscales, siendo parte de éstas la Sección de Orden ( con actuaciones orientadas a la prevención, vigilancia y al patrullaje urbano y rural –uniformado-) y la Sección de Seguridad, la que cumplía objetivos judiciales, investigando delitos, aprehendiendo delincuentes y obteniendo evidencias que se proporcionaban como pruebas a los magistrados del crimen, lo que definió claramente su carácter investigativo y civil, por cuanto se mantuvo “el pasar desapercibidos para lograr sus objetivos”, instaurado 32 años antes, ya que el sigilo y la reserva no sólo caracterizaban su actuación, sino que también garantizaban su éxito. Esta Sección contó con 75 agentes, un fotógrafo y dos telefonistas.

Otro hecho importante ocurrido en la evolución histórica de la Policía, fue la incorporación de la mujer a la función policial, en 1896 se ingresaron las tres primeras mujeres agentes, cuya misión estuvo orientada a la investigación de delitos de connotación sexual.

El fin del siglo XIX y comienzos del XX, puso en evidencia los progresos científicos logrados por la acción policial, primero con el perfeccionamiento de la identificación criminal con la fotografía y luego con la utilización de la antropometría de Bertillón y la Dactiloscopía de Vucetich, utilización de la planimetría para estudiar el Sitio de Suceso, junto a los avances del Derecho Penal y de la Criminología, orientaron la opción por la “Policía Científica” como modelo profesional de los agentes, lo que los distinguía y diferenciaba de la policía uniformada. Asimismo, se comenzó a generalizar el anglicismo “Detective” para referirse al agente de seguridad. También se comenzó a utilizar el manual de criminalística denominado “Las Investigaciones del Delito”, antecedente inédito en América Latina para la época, escrito por el abogado y agente Ventura Maturana Barahona, hecho que anunció el desarrollo de la Criminalística como pilar fundamental para el investigador.

Después de un breve período en que la Sección de Seguridad fue parte de Carabineros de Chile (institución creada en 1927) manteniendo su carácter investigativo de civil, se dictó el Decreto Supremo Nº 5.115 del 26 de diciembre de 1932, que la separó de Carabineros y la declaró en reorganización, posteriormente la Ley Nº 5.180 del 19 de junio de 1933, que consagró la autonomía administrativa del servicio, estableciendo que los Servicios de Investigaciones, Identificación y Pasaportes eran una sola repartición de carácter civil, dependiente del Ministerio del Interior.

La decisión gubernamental de dar autonomía a los Servicios de Investigaciones, reconociendo su identidad profesional en el sistema policial, abrió una nueva etapa en la historia de la policía, la que se comenzó a consolidar como institución sentando las bases de su estructura administrativa y marco legal, protagonizando importantes avances profesionales, iniciándose la creación de unidades policiales a lo largo del país; el 20 de junio de 1933 se establecieron comisarías en Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, Tocopilla, Copiapó, Chañaral, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Valparaíso, Viña del Mar, Limache, San Felipe y Los Andes. En Santiago, las de Manuel Rodríguez, Plaza Almagro, San Bernardo, Buín, Puente Alto, Melipilla y del Puerto de San Antonio, además de las comisarías de Curicó, Talca, San Javier, Constitución, Linares, Parral, Cauquenes, Los Ángeles, Lebu, Tomé, Lota, Talcahuano, Temuco, Victoria, Algol, Traiguén, Lautaro, Valdivia, Osorno, La Unión, Puerto Varas, Ancud, Castro, Puerto Aysén, Punta Arenas y Puerto Natales. Esta explosiva expansión fue el crecimiento más rápido y repentino que ha vivido la institución, constituyéndose en un esfuerzo de organización y presencia geográfica que no ha protagonizado otra institución del Estado en tan breve tiempo con recursos tan escasos.

Sumado a lo anterior, se dictó su primer Reglamento Orgánico, comenzó a funcionar la Escuela Técnica, se dictó el Primer Reglamento de Placas (D.S. Nº 1854), estableciéndose la primera placa de servicio. Se creó la Revista mensual “Detective”, precursora de la posterior Revista Criminológica y Policía Científica y de la actual revista institucional.

En el año 1934, Lucía Moreno y Olga Streeter son las primeras mujeres en ingresar a la institución.
El 28 de agosto de 1935 se creó el Departamento Criminológico –actual Laboratorio de Criminalística- , con un archivo dactiloscópico monodactilar –con el registro de 3 mil delincuentes-, laboratorio fotográfico, archivo de apodos y una sección de dibujo lineal. En 1936, los expertos del Departamento habían creado una clave dactiloscópica y un plan graficado para investigar el delito de homicidio, reforzando el carácter científico a la Policía. Durante ese año se inicia también la estadística criminal.

El 4 de febrero de 1938, se dicta la Ley Nº 6180, cuerpo legal de gran importancia para el Servicio de Investigaciones, puesto que le dio una configuración definitiva y sirvió de base a las posteriores leyes relativas a la institución.

El 30 de diciembre de 1942, se dictó el D.S. Nº 51/7102 que estableció la separación del Servicio de Investigaciones del de Identificación y Pasaportes, el que pasaría llamarse Dirección General del Registro Civil Nacional dependiente del Ministerio de Justicia, y a su vez creó la Dirección General de Investigaciones.

En 1946, Chile es invitado a participar en Interpol, ratificado en el año 1948 y ya desde 1950 es miembro activo, siendo designada la Policía de Investigaciones como único representante de la policía chilena, ante este organismo internacional que tiene su sede en Lyon, Francia.

El año 1947 se creó la Brigada Preventiva Móvil. En el año 1948, se propuso la creación de Brigadas Especializadas, con el fin de enfrentar en una forma eficiente y técnica el problema de la criminalidad. De esta forma, el 22 de febrero de 1949 se fundó la Brigada de Homicidios, el 7 de abril del mismo año, se crea la Brigada contra la Especulación y el 1 de enero de 1952 la Brigada de Estafas y Delitos contra la Fe Pública, siendo éstas las precursoras de las unidades especializadas de la Policía Civil.

Un hito en la historia institucional fue el nombramiento del primer detective de carrera como Director General. El 1 de mayo de 1958 el prefecto Roberto Schmied Marambio, asumió el cargo hasta el 1 de octubre del mismo año.

En 1963 la Ley Nº 15.143 estableció que el empleo de la denominación “Detective”, sólo podía ser usada por personal del servicio con el respectivo nombramiento. El mismo año entró en uso la segunda placa de servicio.

En septiembre de 1974 la institución pasó a depender del Ministerio de Defensa y se creó la Subsecretaría de Investigaciones.

En 1979 se dictó el Decreto Ley Nº 2460 el que estableció la Ley Orgánica de la Policía de Investigaciones, la que en su art. 1º establece que “La Policía de Investigaciones es una institución de carácter profesional, técnico y científico, integrante de las Fuerzas de Orden, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional.

El año 1982, la Escuela cambió su denominación a “Escuela de Investigaciones Policiales, Presidente Arturo Alessandri Palma”, y en 1984 la Ley Nº 18.322 cambió el nombre de “Investigaciones de Chile” por “Policía de Investigaciones de Chile”.

En 1986, entró en uso la tercera placa de servicio, la que posteriormente en 1993 fue reemplazada por la actual placa de servicio.

   


Por medio de la Orden General Nº 1.582 de mayo de 1998, el Director General de la época, Nelson Mery Figueroa -segundo detective de carrera en ocupar el cargo- instauró el Plan de Modernización Institucional, Fénix, con el fin de satisfacer las demandas que implicaba el nuevo escenario democrático. El mismo año, se logró la aprobación de la Ley de Plantas y la reforma a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (Loce), la que reconoció a la Academia Superior de Estudios Policiales y a la Escuela de Investigaciones Policiales la facultad de otorgar títulos profesionales y grados académicos, en su respectivo quehacer profesional.

En octubre del año 2003, el Gobierno del Presidente Ricardo Lagos Escobar, en reconocimiento a la gestión y profesionalismo de la Policía de Investigaciones, nombra como Director General al prefecto jefe de Educación, Arturo Herrera Verdugo, convirtiéndose en el tercer detective de carrera en ocupar el cargo.

El 30 de diciembre de 2004, se promulgó la Ley Nº 19.987 que modificó la Ley Orgánica de la Policía de Investigaciones de Chile respecto de la designación del Director General de la institución. En ella se estableció que quien ocupe el cargo de la Policía Civil deberá ser un detective de carrera con el grado de prefecto inspector o prefecto general, elegido entre las primeras ocho antigüedades.

El 13 de enero de 2005 la Policía de Investigaciones de Chile se convirtió en la primera organización policial de Latinoamérica en autoimponerse metas de gestión, a través de la promulgación de la Orden General Nº 2040, hecho que le ha significado el reconocimiento de diversos actores de la sociedad.

El 20 de enero de 2006, por medio de la Orden General Nº 2088, se instituyó el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional 2004-2010 o “Plan Minerva” con el objetivo de mejorar los servicios policiales a través de una gestión de calidad y convertirse al Bicentenario de la República en una Policía de Alto Rendimiento. Su lanzamiento oficial se concretó en abril del mismo año.

El 1 de marzo de 2006, el Ministerio de Educación, a través del Decreto Exento Nº 228, incorporó como efeméride en la calendarización escolar la celebración del 19 de junio como el “Día de la Policía de Investigaciones de Chile”.

El 22 de septiembre de 2006, el Director General Arturo Herrera Verdugo, fue elegido como Vicepresidente para las Américas de Interpol.

El 6 de diciembre de 2006, ingresaron a la Escuela de Investigaciones Policiales los primeros 250 profesionales, quienes después de un proceso de formación se convirtieron en los primeros en formar el escalafón de Oficiales Policiales Profesionales.

El 18 de enero de 2008, la Policía de Investigaciones de Chile y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), firmaron –en dependencias de la organización internacional en Washington D.C., Estados Unidos- un importante acuerdo de cooperación, destinado a fortalecer la capacitación y las capacidades de los agentes policiales de los Estados Miembros. El hecho, demostró el prestigio alcanzado por la Policía Civil chilena en el contexto Latinoamericano.

En un hecho histórico, el 12 de febrero de 2008, el Director General de la Policía de Investigaciones, Arturo Herrera, fue ratificado como Presidente interino de INTERPOL, la organización policial internacional más importante y prestigiosa del mundo, integrada por 186 países miembros.

Fuente: “De la Policía Secreta a la Policía Científica” y “La Policía Científica El tránsito al siglo XXI”, de los autores Roberto Hernández Ponce y Jule Salazar González.