Tecnología que busca proteger el medioambiente
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Delito ambiental es toda conducta ilícita que atente contra la flora, fauna y el medio ambiente. La Policía de Investigaciones en 2002, en una actitud vanguardista para la época, entendió que los temas relativos al medio ambiente se presentaban como una preocupación a nivel mundial, que era necesario ser responsable y comprometidos respecto de dicha problemática y que esta área debía ser competencia de una policía especializada. Así se crea la Brigada Investigadora de Delitos del Medio Ambiente y Patrimonio Cultural, Bidema, cuya principal misión es efectuar estudios de carácter criminológico, sobre las diferentes conductas ilícitas que atenten contra un entorno libre de contaminación. Asimismo, presta asistencia científico-policial a las unidades operativas de la institución que participen en la investigación de los delitos que directa o indirectamente afecten al entorno y su patrimonio genético, con la respectiva elaboración de las estadísticas de las investigaciones policiales en el ámbito ambiental.
Como toda brigada de la PDI, ésta ha crecido en el tiempo y se ha ido posicionando paulatinamente en la medida que ha contado con los recursos para llevar a cabo sus labores especializadas. De esta forma, la tecnología juega un rol fundamental en la Bidema para detectar cuáles son los puntos a lo largo y ancho de nuestro territorio en que los delitos están presentes. Así lo entiende el jefe nacional del Medio Ambiente y Patrimonio Cultural, prefecto Luis Nieto, quien señala que “es de suma importancia la utilización de nuevas tecnologías en la gestión policial. Esto da cuenta de una policía de alto rendimiento. El quehacer investigativo de esta jefatura nacional en temáticas relacionadas con el medio ambiente y los ilícitos que se ejecutan en el espacio geográfico, pone de manifiesto la necesidad de contar con instrumentos que permitan desplegar en forma espacial la información delictual, así como acceder en forma ordenada y sistematizada a sus características”, precisa.
Mapa georreferenciado
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En el año 2006 se comenzó a trabajar en una base de datos de todos los delitos que investigaba la Bidema Metropolitana. Cada informe policial se ingresaba a un computador con el objetivo final que estos ilícitos, en algún momento, fuesen georreferenciados, “lo que permitiría acceder a las coordenadas geográficas de la zona en cuestión, con el propósito de determinar los lugares de mayor cantidad de sucesos ambientales, integrando ésta información con las características del espacio, de manera de representar los datos más amigable y comprensiblemente para cualquier persona” señala la geógrafa de la oficina de Análisis de la Bidema, y una de las precursoras de este mapa, la profesional, Soledad Morales.
Sin embargo, en la medida en que los recursos han sido suficientes, esta idea ha ido tomando fuerza y se ha transformado en un mapa de delitos medioambientales que ha permitido ordenar geográficamente cada caso de norte a sur. Así las diligencias son clasificadas por regiones, lo que permite tener una mirada generalizada de los ilícitos más frecuentes, así como, dónde se concentran y cuáles son los más requeridos.
Tecnología Arcgis: Un Faro en la Oscuridad
En 2007, se adquiere este software –de alto costo- que permite visualizar, crear, manipular y gestionar información geográfica, correspondiente a lugares, direcciones, posiciones, áreas urbanas y rurales, regiones y cualquier tipo de ubicación en terrenos determinados. Esta información es trabajada de manera sistémica, lo que representa una diferencia sustancial respecto al trabajo realizado sólo con planos y mapas, permitiéndonos explorar, ver y analizar los datos según parámetros, relaciones y tendencias, teniendo como resultado un nuevo abanico de capas de información, mapas y bases de datos.
La integración de esta tecnología cobró mucho más sentido cuando el Ministerio de Planificación y Cooperación le traspasó a la PDI la información cartografía que ellos manejaban de todo Chile.
Esta tecnología comenzó rápidamente a favorecer la investigación policial y sobre todo a los informes que se realizaban, ya que el software, más los datos cartográficos, permitieron que un investigador policial concurriese al sitio del suceso con un mapa, el cual le mostraba cómo desplazarse a ese punto y saber cuál era el delito en cuestión, hecho que, en definitiva, constituyó una forma de simplificar y hacer más eficiente y eficaz la diligencia medioambiental.
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Siempre en la posición exacta
La tecnología GPS (Global Positioning System) fue desarrollada por el Departamento de Defensa de EEUU como un recurso global para navegación y posicionamiento de uso militar y civil.
El sistema se basa en una constelación de 24 satélites en órbita a una distancia de más de veinte mil kilómetros de la superficie terrestre. Éstos funcionan como puntos de referencia, con los cuales un receptor en tierra puede triangular su propia posición.
A comienzos de 2009 la PDI compra esta herramienta tecnológica, hecho que permite que cada vez que haya una diligencia, el investigador policial ingrese las coordenadas geográficas del sitio del suceso y luego se anexen a una base de datos que permite contar, en definitiva, con un mapa con la distribución espacial de todos los delitos investigados, los cuales se encuentran clasificados por tipo de ilícitos, región, patrimonio cultural, flora y fauna, etc.
“Las distintas brigadas que existen a lo largo del país, cuentan con equipos GPS, los que son utilizados en los sitios de sucesos, permitiendo recabar información exacta del lugar donde ocurren los hechos constitutivos de delitos que afectan a la biodiversidad. Con esta información, un equipo de profesionales que laboran en la Plana Mayor de esta jefatura, transforma todo este insumo en mapas que son incorporados a los informes policiales. Asimismo, puede contar con información de todo el país acerca del desarrollo cuantitativo y cualitativo de los delitos que afectan al medio ambiente”, comenta el prefecto, Luis Nieto.
De esta forma el mapa genera información que permite buscar el historial de una infracción por año, fecha o saber por ejemplo cuál fue el parte, quién lo investigó y qué fiscalía lleva el caso. Asimismo, se facilita la labor a las fiscalías, ya que pueden tener una visión mucho más macro y amigable de lo que acontece en materia medioambiental.
“En el futuro se pretende juntar este mapa con la información con la que cuentan otras instituciones que se vinculan a esta área, como son la Comisión Nacional del Medio Ambiente y la Corporación Nacional Forestal de Chile en relación a información de áreas de vulnerabilidad o áreas protegidas que ellos manejan, ya que nosotros también tenemos delitos investigados de este tipo”, añade la geógrafa Soledad Morales.
Tecnología con miras al futuro
Durante 2010, Chile pondrá en órbita un satélite; esto permitirá tener imágenes satelitales en vivo, por ejemplo, de un incendio forestal o de una tala de alerces. Esta situación permitirá tener mayor claridad respecto a los sitios del suceso, ya que no serán sólo imágenes como lo es hoy en día, sino que se tendrá acceso a todo el panorama que afecta a determinada zona.
Este tipo de tecnologías se han ido abriendo campo en diversas instituciones, y la PDI no se ha quedado atrás, prueba de esto es la comparación que hizo personal de la Bidema con otras instituciones a nivel mundial en la pasada 24º Conferencia ICC de Cartografía que se realizó en noviembre de 2009 en dependencias de la Escuela Militar. En la ocasión asistieron expositores de diversos países y en la actividad se pudo constatar que la PDI está bien encaminada en las tecnologías aplicadas en relación a la investigación, lo que ha permitido que dicho instrumento sea un puente para la globalización de la gestión en el ámbito público.