Viernes 30 de abril de 2010


RECOMENDACIONES PARA MANEJO DE CONFLICTOS EN EL HOGAR


La sicóloga Paula Vergara, coordinadora del Centro de Atención a Víctimas de Atentados Sexuales (Cavas) de la PDI, dio a conocer algunas pautas que pueden orientar a padres y tutores sobre cómo manejar de mejor manera los conflictos al interior de la familia, lo cual, se relaciona directamente con el establecimiento de reglas explícitas e implícitas que permiten regular la dinámica de las relaciones entre sus miembros. En la familia, esta tarea corresponde a los adultos a cargo.

¿Regulación o autorregulación?

“El cumplimiento de reglas, límites o acuerdos, deben estar manejados y supervisados por los adultos responsables del cuidado y la crianza de los niños, niñas y/o adolescentes que se encuentren al interior del grupo familiar. Junto con ello, la disciplina debe ser constante, consistente y dentro del contexto temporal (cumplir con lo dicho, cada vez que ocurra y cercano a ocurrido el conflicto).
Los padres no deben esperar una auto-regulación de los menores en forma espontánea, ya que la internalización de modos de conducta y resolución de conflictos son parte de un proceso de desarrollo y se vinculan a pautas de crianza adecuadas. Por esto, es necesario que exista un adulto responsable y vinculado, que permita el modelaje de conductas asertivas y empáticas para resolver o lidiar con las dificultades.

En este contexto,  si las pautas de crianza integran como medio de resolución de conflictos la violencia, ya sea  entre pares (hermanos), adultos (pareja) o entre adultos y niños (padre – hijo), es esperable que frente a un conflicto donde la agresión aumenta progresivamente, los resultados sean actos impulsivos y/o erráticos”.

Violencia y juegos electrónicos

Frente a la pregunta sobre si determinados juegos, como los juegos electrónicos de moda, pueden gatillar conductas violentas, Vergara señaló que “en estos casos se debe tener claro que el objeto de conflicto sólo puede detonar o facilitar la aparición de impulsos agresivos e inadecuados pre-existentes y que no son manejados en forma responsable”.
“Si bien, estos juegos pueden presentar contenidos violentos o lenguaje inadecuado, es necesario moderar su utilización particular de acuerdo a las normas y acuerdos establecidos con anterioridad. En este sentido, se debe regular horarios, días, tipo de juego, lugar del juego, presencia de un adulto y las actividades que el niño o niña, debe realizar previo al juego, tales como comer, hacer tareas, o tener momentos de convivencia con su familia”.
Por otra parte, la sicóloga precisó que los adultos “deben estar en conocimiento de los intereses de los niños y niñas, conocer el funcionamiento de internet, juegos que utilizan, chat y acceso a páginas web, entre otros. En general, deben estar al tanto la tecnología a la que están expuestos los niños y adolescente a su cargo”.

¿Cuándo pedir ayuda?

“Siempre existe la posibilidad de que algún patrón de resolución de conflictos no adecuado persista, interfiriendo con el rendimiento escolar, el trato con pares, en los juegos o en los vínculos que el niño o niña establecen con adultos. Es en estos casos donde se recomienda consultar a especialistas” finalizó la profesional.